En el transcurso de la lactancia materna la composición de la leche sufrirá una serie de variaciones, por lo que se pueden distinguir tres clases de leche:
1) Calostro: Los primeros tres o cuatro días se produce una leche viscosa y amarillenta con gran contenido de proteínas de fácil absorción y muy rica en vitaminas y sustancias bactericidas e inhibidoras de gérmenes, así como numerosos anticuerpos que protegerán al bebé contra infecciones. Además contiene factores que estimulan los mecanismos de coagulación sanguínea. Por su composición, irá acostumbrando al organismo del bebé a sus procesos.
2) Leche de transición: Después de la aparición del calostro, la leche materna se verá más blanca y espesa y su composición será más parecida a la leche madura; esta “bajada de leche”, que ocurre entre el tercer y séptimo día, puede ir acompañada de dolor mamario y un ligero aumento de la temperatura materna.
3) Leche madura: Es una secreción blanca y hace su aparición aproximadamente entre diez y treinta días después del parto y que contiene todos los nutrientes que el bebé requiere para su crecimiento y desarrollo, además proporciona los anticuerpos y sustancias que protegerán al bebé de las infecciones.